
El pasado viernes, 26, se celebró en Fontanales un emotivo acto
con motivo del centenario de mi padre, Manuel Balbuena, que como ya se indicó
en esta emisora, fue maestro de este pueblo ubicado en las medianías del
municipio de Moya, durante 17 años. Allí realizó una labor fructífera no sólo
en el aspecto pedagógico, donde destacó por su vocación y espíritu innovador,
sino también por su entrega a los demás.
A pesar del aislamiento que sufría Fontanales en los años 30-40, él
procuró rodearse de las personas más inquietas de la población y creó un
ambiente cultural muy digno de elogio. Impulsó la creación de rondallas, de
grupos de teatro en los que intervenían alumnos y alumnas de las dos escuelas
unitarias existentes en aquellos momentos, así como padres de alumnos, que
también colaboraban. Por otro lado, daba clases a mayores, les ayudaba a
resolver problemas burocráticos y organizó la biblioteca existente en la
sociedad de recreo que había en aquellos momentos y propició el hábito de la
lectura.
Sus métodos pedagógicos
estaban inspirados en la llamada Institución Libre de la Enseñanza que fundara
en el siglo XIX Ginés de los Ríos.
Mi padre no decayó nunca en su vocación docente, pese a los cambios sucedidos después de la
derrota de la República y continuó su trayectoria en otras localidades donde
ejerció. Así, desde Fontanales se fue a
Tamaraceite donde ejerció en una escuela unitaria hasta que se construyó el
primer grupo escolar de este pueblo, llamado Adán del Castillo, del que fue su
primer director.
Allí, tanto en la unitaria como en el nuevo colegio, tuvo también
buenos alumnos. Precisamente en el acto del pasado viernes intervinieron el
polifacético Maximino González
Rodríguez, que hizo una semblanza del que fuera su profesor y la buena
influencia que recibió de él, y a continuación leyó el comentario que había
realizado para esta ocasión uno de sus alumnos de Fontanales, Francisco
Castellano, que no pudo asistir por problemas de salud. Castellano fue uno de
los que defendió que al CEIP de Fontanales
se le colocara el nombre de mi padre. Lo consiguió gracias a su empeño y al
apoyo del alcalde de Moya en aquellos momentos, don Antonio Perera. Es un gesto
que la familia Balbuena agradecerá eternamente. Le deseamos que se restablezca
del todo.

La otra intervención de ex-alumnos estuvo a cargo de José
Juan Mujica Villegas, también de
Tamaraceite. Hoy se encuentra jubilado, pero además de su
ejercicio profesional en una agencia de Viajes y en la Caja de Canarias, se ha
dedicado a la literatura y ha publicado varias novelas y libros de poemas. La influencia que ejerció mi padre en
su formación intelectual y en relación con la cultura, así como en su propio
carácter, fue decisiva, según manifestó Mujica Villegas.
Y no estará completa esta crónica si no mencionase la asistencia
del consejero de Educación del gobierno de Canarias, José Miguel Pérez, que
habló a los profesores y niños del CEIP Manuel Balbuena, y después intervino
también en el salón de actos de la Asociación de Vecinos de Fontanales. Señaló la
relevancia que tuvo Luis Balbuena Castellano, mi hermano, a su paso por la Consejería
de Educación, también con muchas ideas innovadoras, y especialmente, porque
durante su mandato se construyeron o
rehabilitaron, 302 centros, entre
colegio públicos e institutos, que acabaron con la masificación existente.
También se crearon los Centros de Profesores, se puso en marcha la figura de
los cuidadores de comedor, o de guaguas escolares y de funcionarios que
cuidaban los aspectos burocráticos de los centros, etc. Este paso ha sido y es todavía muy recordado.
Está claro que la semilla que mi padre sembró fructificó también en la
trayectoria profesional y humana de mi hermano.

Y, por supuesto, José Miguel Pérez ponderó la figura de nuestro
padre, como ejemplo a seguir por aquellas personas atraídas por la vocación
docente e inquietudes sociales. Junto al
vicepresidente del Gobierno canario se encontraba también el alcalde de la
villa de Moya, Hipólito Suárez, que apoyó decididamente esta iniciativa desde
el principio. Aparte de referirse a lo que consideró un “justo homenaje” a la
figura de Manuel Balbuena, que se dedicó
a la enseñanza con todo su entusiasmo en este pueblo del municipio moyense,
dejó bien claro que la villa de Moya le debe la construcción de su instituto a
Luis Balbuena, cuando era consejero de Educación. Otra de las personas que
intervinieron fue el profesor de la unitaria del Risco (Agaete) Rafael Sosa,
que desarrolló el tema “La escuela vive en familia”. Contó sus experiencias en
escuelas unitarias, y resaltó la importancia que tienen en zonas rurales o aisladas, ya que son dinamizadoras de una
serie de actividades, de las que aprenden mucho los alumnos y los propios
padres, que también suelen convertirse en colaboradores activos de estos centros.